sábado, 31 de octubre de 2026

Tengo una uña de color verde

Presentación clínica


Fácil. Frecuencia media.

Caso clínico

F.T. es un varón de 48 años que consultaba por otro motivo. Antes de irse me dice:

«Por cierto, ¿podría verme una uña del pie? Es que se me ha puesto de color verde».

F.T. trabaja con calzado de seguridad cerrado en ambiente cálido y húmedo. Se descalza y nos encontramos con esto:

Cloroniquia: ¿qué hacer ante una uña verde?

Una uña que cambia de color y se vuelve verde suele llamar la atención, pero no siempre exige cultivos ni antibióticos por vía oral. Reconocer el contexto clínico y corregir la humedad y la onicólisis permite resolver muchos casos con medidas locales.

¿Qué es la cloroniquia?

La cloroniquia, también llamada síndrome de las uñas verdes o síndrome de Goldman-Fox, es una coloración verdosa de la lámina ungueal. Puede oscilar del verde amarillento al verde azulado, e incluso adquirir un tono verde negruzco.

La tríada clásica incluye pigmentación verde, onicólisis distolateral (separación de la uña del lecho) y paroniquia (inflamación de los pliegues periungueales). Sin embargo, no es necesario que estén presentes los tres signos. En la serie de Lee y colaboradores, el 82,4 % presentaba onicólisis, pero solo el 35,3 % tenía inflamación periungueal [2]. Habitualmente afecta a una sola uña y es indolora.

¿La causa es siempre Pseudomonas aeruginosa?

El agente clásico es Pseudomonas aeruginosa, un bacilo gramnegativo oportunista que prolifera en ambientes húmedos. Produce pigmentos como piocianina y pioverdina, responsables de la tonalidad verde. Pueden encontrarse otras bacterias y hongos, bien como agentes asociados, bien como colonizadores o causas alternativas de pigmentación [1,3].

Un estudio retrospectivo de 34 pacientes encontró P. aeruginosa en 12 casos (35,3 %), mientras que en 22 (64,7 %) no se aisló esta bacteria. En una serie anterior de 26 pacientes recogida en una revisión, se aisló en 23 (88,5 %) [2,3].

La interpretación es importante: el 64,7 % representa ausencia de aislamiento de Pseudomonas, no una demostración de que otras bacterias causen ese porcentaje de cloroniquias. La toma de muestra y la sensibilidad del cultivo pueden influir en los resultados. Además, la identificación de otro microorganismo no demuestra por sí sola que sea el causante [2].

La onicomicosis concomitante es frecuente: se describió en 23 de 34 pacientes (67,6 %) en la serie citada. Esto no significa que todos necesiten antifúngicos ni que la cloroniquia sea siempre una infección mixta [2].

¿Por qué aparece? Factores predisponentes

El problema suele comenzar cuando se combinan una uña previamente alterada y un entorno húmedo. La onicólisis crea un espacio entre la lámina y el lecho donde queda retenida la humedad y se facilita la colonización.

  • Contacto frecuente con agua, jabones o detergentes: trabajo doméstico, hostelería, limpieza, peluquería y profesiones sanitarias.
  • Onicólisis y microtraumatismos: manicuras agresivas, golpes, calzado ajustado o traumatismos repetidos.
  • Enfermedades ungueales previas: onicomicosis, psoriasis ungueal o paroniquia crónica.
  • Uñas artificiales y esmaltes en gel: pueden favorecer espacios donde se retiene humedad.

¿Cómo se diagnostica? ¿Hace falta cultivo?

En una cloroniquia típica, localizada y sin signos de infección importante, el diagnóstico es fundamentalmente clínico y no es imprescindible obtener un cultivo antes de comenzar con medidas generales y tratamiento local. La ausencia de P. aeruginosa en el cultivo no excluye el cuadro ni obliga, por sí sola, a modificar el abordaje inicial [1,2].

En la consulta conviene valorar el color y su distribución, la existencia de onicólisis o paroniquia, los traumatismos, el contacto con agua y la posibilidad de una onicomicosis asociada. La dermatoscopia puede ayudar a explorar la uña. En lesiones atípicas, deben considerarse colorantes externos, micosis, cambios ungueales asociados a psoriasis u otras causas de pigmentación [1,3].

Solicitaremos estudio microbiológico, especialmente, ante una presentación atípica, recidivante o persistente, fracaso del tratamiento local, inflamación importante, sospecha de infección invasiva o si se plantea antibioterapia sistémica. También tiene especial interés cuando el paciente es personal sanitario en contacto con personas vulnerables. Si sospechamos onicomicosis, añadiremos estudio micológico según el contexto [1-3].

Tratamiento: empezar por lo sencillo

1. Medidas generales (son fundamentales)

  1. Mantener la uña lo más seca posible. Evitar la exposición prolongada al agua y secar cuidadosamente después de lavarse.
  2. Recortar con cuidado la porción de lámina ya desprendida, si puede hacerse sin provocar lesiones; no arrancar la parte adherida. En casos extensos, conviene hacerlo por un profesional.
  3. Para tareas húmedas, utilizar guantes impermeables con guantes de algodón debajo, evitando la maceración y cambiándolos cuando sea necesario.
  4. Suspender temporalmente uñas artificiales, esmaltes en gel y manipulaciones traumáticas. Tratar los factores que mantienen la onicólisis (psoriasis, onicomicosis, roce, etc.).

2. Vinagre diluido en agua: una opción tópica accesible

El vinagre alimentario contiene ácido acético, un antiséptico empleado como tratamiento local de la cloroniquia [1,3,4]. Para facilitar su aplicación puede recomendarse una pauta sencilla: mezclar una parte de vinagre alimentario con una parte de agua (dilución 1:1).

La solución puede utilizarse de dos formas:

  • Inmersión: introducir el dedo afectado en la mezcla durante unos 10 minutos.
  • Compresas: empapar una gasa en la misma mezcla y mantenerla sobre la uña durante unos 10 minutos.

Como orientación práctica, realizar la aplicación dos veces al día durante 3-4 semanas, con revisión de la evolución. Después, secar muy bien la uña y la piel circundante. Ambas formas de aplicación son razonables; no hay estudios comparativos que demuestren la superioridad de una sobre otra. Los tiempos de contacto son orientativos, ya que la evidencia específica para el vinagre 1:1 es limitada [3,4].

Utilizar vinagre alimentario, no vinagre de limpieza ni ácido acético concentrado. La mezcla puede provocar irritación en piel erosionada o sensible, por lo que debe suspenderse si aparece escozor intenso o empeoramiento. Nunca mezclar vinagre con lejía.

Otras opciones publicadas incluyen antisépticos de concentración conocida (como octenidina o formulaciones sanitarias de hipoclorito), pero no es aconsejable recomendar diluciones caseras de lejía: la concentración final es difícil de controlar [1,3,4].

¿Y si no mejora?

Antes de pasar a un antibiótico oral, comprobar que se han corregido la humedad y la onicólisis, que el diagnóstico es correcto y que no existe una onicomicosis que esté perpetuando el problema.

Si la evolución es desfavorable, conviene obtener cultivo bacteriano y antibiograma y, cuando esté indicado, estudio micológico. Puede valorarse un antibiótico tópico activo frente a Pseudomonas, según el contexto clínico; en la literatura se han utilizado, entre otros, fluoroquinolonas o aminoglucósidos tópicos [2,3].

La antibioterapia sistémica no es el siguiente paso automático ante cualquier persistencia del color. Se reserva para infecciones más extensas, dolorosas, progresivas o refractarias, y debe elegirse según el cultivo, el antibiograma, el paciente y los riesgos del fármaco. El ciprofloxacino oral aparece descrito en series y revisiones, pero ello no justifica su utilización empírica sistemática [1-3]. Si existe absceso, celulitis o afectación general, la valoración ha de ser prioritaria.

¿Añadimos antifúngicos? Solo si existe una onicomicosis concomitante que justifique tratamiento. Lo adecuado es confirmarla cuando proceda mediante examen micológico y tratarla por separado; no añadir antifúngicos «por si acaso» [2,3].

Un último matiz: la pigmentación puede tardar en desaparecer a medida que crece la uña. La persistencia del color por sí sola no demuestra que siga existiendo una infección activa [3].

Una situación especial: cloroniquia en personal sanitario

La cloroniquia puede actuar como reservorio de P. aeruginosa. Se han descrito episodios de transmisión relacionados con trabajadores sanitarios, incluidos brotes de infección de heridas quirúrgicas. El riesgo merece particular atención en quirófanos, neonatología, unidades de críticos y atención a pacientes inmunodeprimidos [3].

Por ello, ante una uña verde en un profesional sanitario conviene evaluar y tratar precozmente la lesión, evitar uñas artificiales y esmaltes que oculten la pigmentación, reforzar las medidas de higiene y secado, y consultar con Salud Laboral o Prevención y Control de Infecciones para valorar cultivos y la necesidad de adaptar temporalmente tareas o contacto con pacientes vulnerables. El uso de guantes no elimina por completo el riesgo, y tampoco existe una norma universal que obligue a apartar automáticamente a todo trabajador afectado [3].

Resumen práctico para la consulta

Situación Conducta recomendada
Uña verde típica, localizada y poco sintomática Diagnóstico clínico; medidas generales y tratamiento tópico. Cultivo no imprescindible de entrada.
Onicólisis o humedad mantenida Recortar solo la lámina desprendida y corregir el ambiente húmedo; son medidas clave.
Vinagre diluido Vinagre alimentario y agua a partes iguales (1:1). Inmersión o compresas durante unos 10 minutos, dos veces al día; secar bien después.
Sin mejoría, recidiva o presentación atípica Revisar diagnóstico y adherencia; cultivo y antibiograma; valorar micosis asociada.
Infección importante o necesidad de antibiótico oral Valorar gravedad y escoger tratamiento dirigido por microbiología y sensibilidad.
Onicomicosis concomitante Antifúngicos solo si está indicada su utilización; no de rutina.
Personal sanitario Tratar pronto y valorar repercusión epidemiológica con Salud Laboral/Control de Infecciones.

PARA RECORDAR. Una uña verde no implica necesariamente una infección grave. La clave suele estar debajo de la uña despegada y en la humedad que la rodea. No tratar el color olvidando su causa, no interpretar un cultivo negativo como exclusión de Pseudomonas y no empezar con antibióticos sistémicos sin una indicación clara.

Bibliografía

  1. Baran R, Richert B. Green nail: Etiology and treatment of chloronychia. Hand Surg Rehabil. 2024;43:101653. DOI: 10.1016/j.hansur.2024.101653.
  2. Lee H, Mun JH, Cho S, Park H. Clinical analysis of Pseudomonas aeruginosa-positive and -negative green nail syndrome cases: A single center retrospective analysis. J Dermatol. 2021. DOI: 10.1111/1346-8138.15832.
  3. Schwartz RA, Reynoso-Vasquez N, Kapila R. Chloronychia: The Goldman–Fox syndrome – Implications for patients and healthcare workers. Indian J Dermatol. 2020;65:1-4. DOI: 10.4103/ijd.IJD_277_19.
  4. Baboun D, Yaghi M, Keri JE, Morrison BW. Natural treatment options for nail disorders. Skin Appendage Disord. Publicación electrónica 2023. DOI: 10.1159/000534629.
Información orientada a profesionales sanitarios y estudiantes. Los tratamientos tópicos publicados se basan principalmente en series de casos y revisiones; deben individualizarse.

martes, 20 de octubre de 2026

Tengo un bultito doloroso en la oreja

Presentación clínica


Fácil. Frecuencia alta.

Antonio tiene 76 años. Consulta por un pequeño bultito que le ha aparecido hace tres meses en la oreja izquierda. No le daba demasiada importancia, hasta que empezó a molestarle algo muy cotidiano: apoyar la oreja en la almohada para dormir.

Cuando exploramos la lesión y la palpamos, también le duele.

La historia que nos cuenta Antonio y la apariencia de esa pequeña formación carnosa, con una zona queratósica en su vértice, son muy características del nódulo doloroso del hélix, también llamado condrodermatitis nodular del hélix o nódulo de Winkler.

Nódulo doloroso del hélix: lesión queratósica en el borde auricular. Fotografía del autor.

¿Por qué aparece?

Es un proceso inflamatorio benigno de la piel y los tejidos próximos al cartílago auricular. Su causa exacta no se conoce del todo, pero se considera que la presión repetida sobre una zona prominente de la oreja, particularmente al dormir de lado, desempeña un papel importante.

El hélix tiene muy poco tejido blando que amortigüe la presión. Por ello, la compresión mantenida puede comprometer la circulación local y favorecer fenómenos de microisquemia y daño tisular. También se han propuesto otros factores, como los traumatismos repetidos, la presión de auriculares o gafas, la exposición al frío y el daño solar. No todos estos mecanismos están demostrados de forma definitiva.

La pista clínica más útil: un nódulo pequeño, firme y muy doloroso a la presión, en el hélix o el antihélix, a menudo con costra, erosión o un tapón queratósico central. El dolor puede ser considerable pese al tamaño reducido de la lesión.

¿Se puede confundir con un cáncer de piel?

Sí. Aunque el cuadro clínico resulte muy orientador, siempre hay que valorar una queratosis actínica y un cáncer cutáneo no melanoma, especialmente un carcinoma epidermoide o un carcinoma basocelular. Estas lesiones también pueden localizarse en la oreja y presentar costras o ulceración.

Datos que deben hacernos pensar en otra lesión

  • Crecimiento progresivo o relativamente rápido.
  • Induración marcada, infiltración o características clínicas atípicas.
  • Sangrado espontáneo o una ulceración que persiste.
  • Recidiva, evolución inesperada o falta de respuesta a una descarga de presión bien realizada.

En estas situaciones hay que considerar la biopsia. La presencia de una costra central, por sí sola, no significa que la lesión sea maligna: también es habitual en la condrodermatitis. Pero, si existe una sospecha de neoplasia, no hay que posponer el diagnóstico para ensayar un tratamiento conservador.

¿Cómo se trata?

Existen varias alternativas. Si el diagnóstico es clínicamente convincente, no hay señales de alarma y el paciente lo prefiere, es razonable comenzar por las medidas menos agresivas. El tratamiento debe individualizarse y revisarse si no hay mejoría.

1. Lo primero: eliminar la presión (4–8 semanas)

La primera medida es evitar todo estímulo mecánico: auriculares, cascos, el teléfono, las gafas si comprimen directamente el nódulo y, sobre todo, la presión nocturna de la almohada.

Para ello son útiles las almohadas con un orificio central donde queda la oreja libre, o bien los protectores auriculares acolchados que descargan el relieve doloroso. Deben utilizarse de forma constante durante el descanso.

Dibujos esquemáticos originales, inspirados en dispositivos de descarga de presión; no representan una marca comercial.


Puede comprobarse su efecto tras 4–8 semanas. Es una opción muy sencilla, aunque requiere constancia y no siempre consigue la curación.

2. Si persiste: tratamiento médico local

Si persiste el dolor o el nódulo pese a la descarga, antes de escalar el tratamiento conviene reconsiderar el diagnóstico. Algunas alternativas descritas en los estudios publicados son:

  • Infiltración intralesional de corticoides. Se ha publicado una pauta de triamcinolona a 10 mg/ml, 0,2–0,5 ml por infiltración, asociada en aquel estudio a valerato de betametasona tópico al 0,1 % dos veces al día durante ocho semanas.
  • Nitroglicerina tópica. Busca favorecer la vasodilatación local. Entre los regímenes publicados se encuentra la nitroglicerina al 0,2 % una vez al día durante diez días y después cada 12 horas hasta la cicatrización. También se han descrito preparados al 2 % dos veces al día y parches de 5 mg durante 12 horas al día, empleados en un estudio durante dos meses. Es un uso fuera de indicación autorizada y puede producir cefalea, mareo e hipotensión; no debe emplearse junto con inhibidores de la fosfodiesterasa-5.
  • Otras técnicas. Se han comunicado resultados con láser de CO₂, terapia fotodinámica, plasma rico en plaquetas, colágeno inyectado y otros procedimientos, pero el respaldo científico es limitado y no constituyen tratamientos de uso rutinario.

3. Cirugía: la opción con mejores resultados publicados

Cuando fracasan las medidas conservadoras, hay recidivas o existen dudas diagnósticas, la cirugía suele proporcionar una solución más definitiva.

Consiste en extirpar el nódulo y/o eliminar o rebajar el cartílago subyacente que actúa como punto de apoyo, procurando conservar la piel y el contorno normal de la oreja. La pieza extirpada permite, además, realizar un estudio histológico cuando esté indicado.

TratamientoCuración publicadaInterpretación
Descarga de presión aislada37 %No invasiva; depende mucho de la constancia.
Nitroglicerina tópica51 %Alternativa médica, con posibles efectos adversos.
Triamcinolona intralesional + betametasona tópica27 %Resultado de una pauta combinada; no permite atribuir esta tasa a la infiltración por sí sola.
Cirugía82 %Mayor tasa de curación en la revisión de 2016.

Resultados publicados en la revisión de Kechichian y colaboradores (2016). La tasa del 27 % corresponde a triamcinolona intralesional asociada a betametasona tópica, no a infiltración aislada. Los datos no proceden de comparaciones aleatorizadas entre tratamientos. La revisión de Park y colaboradores (2025) destaca la heterogeneidad y las limitaciones de la evidencia disponible.

Nódulo doloroso del hélix: diagnóstico y tratamiento en un vistazo

Punto claveQué debemos recordar
PresentaciónNódulo pequeño, firme, muy doloroso, en hélix o antihélix; puede tener una costra o queratosis central.
Mecanismo probablePresión mantenida, especialmente al dormir, con posible compromiso vascular local.
Diagnóstico diferencialDescartar queratosis actínica, carcinoma epidermoide y carcinoma basocelular. Valorar biopsia si hay dudas o datos de alarma.
Tratamiento inicialDescarga de presión, almohada perforada o protector auricular, durante 4–8 semanas si la lesión es típica.
Si no mejoraRevisar el diagnóstico. Considerar tratamientos locales o cirugía según el caso.
Opción más resolutivaExéresis de la lesión y/o modificación del cartílago subyacente.
1. Lesión típica
Descargar presión 4–8 semanas
➜
2. Persistencia
Reevaluar y tratar
➜
3. Fracaso o recidiva
Valorar cirugía

Mensaje para recordar

Un bulto en la oreja que duele al apoyar la cabeza en la almohada es muy sugerente de condrodermatitis nodular del hélix. Retirar la presión es el primer paso conservador más sencillo, pero una lesión sospechosa debe estudiarse para descartar queratosis actínica o cáncer cutáneo no melanoma.

Bibliografía

  1. Kechichian E, Jabbour S, Haber R, et al. Management of Chondrodermatitis Nodularis Helicis: A Systematic Review and Treatment Algorithm. Dermatol Surg. 2016;42:1125–1134. doi:10.1097/DSS.0000000000000817.
  2. Park M, Te B, Yilmaz O, et al. Clinical Manifestations and Therapeutic Management of Chondrodermatitis Nodularis Helicis: A Systematic Review. J Cutan Med Surg. 2025. doi:10.1177/12034754251336202.

Texto basado exclusivamente en la documentación facilitada. Las pautas terapéuticas son regímenes publicados y requieren evaluación por un profesional sanitario.









martes, 13 de octubre de 2026

Picaduras de garrapatas y enfermedad de Lyme: cómo prevenirlas y qué hacer si encontramos una

Presentación clínica

Una garrapata adherida debe retirarse cuanto antes. Pero encontrar una garrapata no equivale a tener enfermedad de Lyme y no justifica, por sí solo, prescribir antibióticos. Resumimos seis preguntas prácticas para prevenir, reconocer y manejar estas situaciones.

domingo, 27 de septiembre de 2026

UN BULTO BRILLANTE QUE DEFORMA LA UÑA

Presentación clínica


Fácil. Frecuencia alta.


La presencia de una pequeña lesión elevada, blanda y de superficie brillante en la parte distal de un dedo debe hacernos pensar en un quiste mixoide digital, especialmente cuando se localiza cerca de la uña. Y hay una pista que puede ser todavía más llamativa que el propio quiste: un surco longitudinal en la lámina ungueal.
Quiste mixoide digital situado próximo al pliegue ungueal proximal. Se aprecia la alteración longitudinal de la lámina ungueal secundaria a la afectación de la matriz.

El quiste mixoide digital, también denominado quiste mucoso digital o pseudoquiste mixoide, es una lesión benigna que aparece habitualmente cerca de la articulación interfalángica distal (IFD) y del aparato ungueal.

Suele medir menos de 1 cm y se presenta como una pequeña tumoración redondeada, lisa, de color piel o ligeramente translúcida. Generalmente es asintomática, aunque puede resultar dolorosa si se inflama o sufre un traumatismo. En ocasiones puede drenar espontáneamente un material transparente, viscoso y pegajoso.

¿Por qué aparece?

Es más frecuente a partir de la sexta década de la vida y existe una asociación bien conocida con la artrosis de la articulación interfalángica distal. En personas más jóvenes, los traumatismos repetidos o el uso continuado del dedo también pueden contribuir a su aparición.

La mayor parte de las veces se trata de pequeños gangliones relacionados con la articulación subyacente, especialmente cuando existen cambios degenerativos articulares. 

Representación esquemática de un quiste mixoide relacionado con la articulación interfalángica distal. El contenido es gelatinoso y rico en ácido hialurónico.
 

 La uña puede darnos la pista

Este es probablemente uno de los aspectos más interesantes del quiste mixoide desde el punto de vista clínico.

Cuando la lesión se sitúa próxima al pliegue ungueal proximal puede comprimir la matriz de la uña. Como la matriz es la responsable de formar la lámina ungueal, una presión mantenida sobre una pequeña zona puede alterar su crecimiento.

Quiste → presión sobre la matriz → alteración de la formación de la lámina → surco longitudinal

El resultado puede ser una depresión o canal longitudinal de la lámina, es decir, una auténtica distrofia canaliforme ungueal. En algunos pacientes esta alteración puede resultar más evidente que el propio quiste.

¿Necesitamos pruebas complementarias?

En la mayoría de los casos, no. El diagnóstico suele ser clínico por la combinación de una morfología y una localización características.

Cuando la lesión es subungueal, presenta una apariencia atípica o existen dudas diagnósticas, pueden ser útiles las pruebas de imagen y, excepcionalmente, la biopsia.

Una radiografía puede resultar útil cuando queremos valorar la existencia de artrosis u osteofitos de la articulación interfalángica distal, aunque no es necesaria de forma sistemática.

¿Siempre hay que tratarlo?

No. Un quiste pequeño y asintomático puede simplemente observarse.

El tratamiento puede plantearse cuando existe dolor, episodios repetidos de inflamación o drenaje, adelgazamiento de la piel, una deformidad ungueal importante o repercusión funcional o estética.

Opciones de tratamiento
Opción Ventaja principal Limitación
Observación Adecuada si es asintomático. Evita procedimientos innecesarios. El quiste puede persistir o recurrir.
Drenaje + terapia compresiva Técnica sencilla y mínimamente invasiva. La presión mantenida puede favorecer el colapso del quiste, la fibrosis y disminuir su relleno tras el drenaje. Puede recidivar y la evidencia disponible es más limitada que para la cirugía.
Crioterapia Procedimiento ambulatorio relativamente sencillo. Posibilidad de recidiva y lesión local de tejidos.
Escleroterapia Alternativa no quirúrgica con una buena tasa de respuesta. Puede producir dolor, inflamación y recidiva.
Cirugía Es la opción con mayor tasa de curación; en revisiones sistemáticas se aproxima al 95 %. Riesgo de cicatriz, rigidez, dolor o infección.

Los procedimientos conservadores tienen como principal inconveniente la recidiva. La cirugía es el tratamiento con mayor tasa de curación, especialmente cuando se aborda adecuadamente la lesión y, cuando procede, los cambios articulares asociados.

Para recordar
Ante un pequeño bulto brillante o translúcido próximo a una articulación interfalángica distal, especialmente en una persona con artrosis, debemos pensar en un quiste mixoide. Si además encontramos un surco longitudinal o una distrofia canaliforme de la uña, la propia uña puede estar señalándonos dónde está el problema.

Bibliografía y fuentes de interés

British Association of Dermatologists. Digital myxoid cysts. Actualización septiembre de 2024. British Association of Dermatologists .

Jabbour S, Kechichian E, Haber R, Tomb R, Nasr M. Management of digital mucous cysts: a systematic review and treatment algorithm. International Journal of Dermatology. 2017;56:701-708. PubMed .

Laulan J, Chammas M. Digital mucous cyst. Hand Surgery & Rehabilitation. 2024. PubMed .

DermNet NZ. Digital myxoid pseudocyst. DermNet .

lunes, 7 de septiembre de 2026

Inflamación periungueal: paroniquia (perionixis)

 

Paroniquia: aguda o crónica, ¿qué hacer?

La paroniquia (o perionixis) es la inflamación de los tejidos que rodean la uña y uno de los trastornos ungueales más frecuentes. Aunque a primera vista todas pueden parecer similares, distinguir entre una paroniquia aguda y una paroniquia crónica es fundamental porque su mecanismo y tratamiento son diferentes.

Regla práctica:
Pus o absceso → pensar en paroniquia aguda.
Pérdida de la cutícula → pensar en paroniquia crónica.

domingo, 26 de julio de 2026

Nicotinamida en la prevención del carcinoma epidermoide cutáneo

 

Prevención cáncer de piel


¿Cuándo debo utilizar nicotinamida para prevenir nuevos carcinomas epidermoides cutáneos?

En pacientes con varios carcinomas cutáneos previos, la nicotinamida puede ser una medida adicional para reducir la aparición de nuevos tumores. No sustituye la fotoprotección, el tratamiento de las queratosis actínicas ni el seguimiento dermatológico.

Respuesta práctica. Puede ofrecerse nicotinamida 500 mg por vía oral cada 12 horas a pacientes inmunocompetentes con antecedentes de dos o más carcinomas epidermoides cutáneos. El beneficio se mantiene mientras se toma. No la recomendaría de rutina en trasplantados de órgano sólido.

¿Quién es un buen candidato?

El perfil mejor estudiado es el de un paciente:

Inmunocompetente

La evidencia más sólida procede de pacientes sin inmunosupresión.

Con tumores previos

Especialmente si ha presentado dos o más carcinomas epidermoides en los últimos años.

Con riesgo persistente

Fotodaño extenso, numerosas queratosis actínicas o aparición repetida de nuevos carcinomas.

No es prevención primaria. No hay evidencia suficiente para recomendarla de forma general a cualquier persona con fotodaño o queratosis actínicas aisladas que nunca haya presentado un carcinoma cutáneo.

¿Qué beneficio puedo explicar?

En el ensayo ONTRAC, 386 pacientes de alto riesgo recibieron nicotinamida 500 mg cada 12 horas o placebo durante 12 meses. La nicotinamida redujo aproximadamente un 30% la aparición de nuevos carcinomas epidermoides.

El matiz importante: el efecto desapareció tras suspender el tratamiento. Por tanto, no debemos presentarla como una intervención de un año que deje una protección permanente.

¿Cómo la utilizo en la práctica?

  1. Confirmar el perfil de riesgo: paciente inmunocompetente con dos o más carcinomas epidermoides previos.
  2. Mantener las medidas básicas: fotoprotección, autoexploración, revisiones y tratamiento de queratosis actínicas y carcinomas incipientes.
  3. Prescribir nicotinamida 500 mg cada 12 horas. La pauta estudiada fue de 12 meses.
  4. Revisar tolerancia y adherencia. El beneficio depende de que el paciente continúe tomándola.

Seguridad

En general se tolera bien. Los efectos adversos más habituales son gastrointestinales y suelen mejorar al reducirla o suspenderla.

Analítica

A la dosis utilizada como quimioprevención no suele requerir una monitorización analítica específica.

Duración

La evidencia principal es de 12 meses. La duración óptima más allá de ese periodo no está bien definida.

¿Qué ocurre en los pacientes trasplantados?

En receptores de un trasplante de órgano sólido, el ensayo ONTRANS incluyó 158 pacientes y no encontró una reducción de nuevos carcinomas queratinocíticos, carcinomas epidermoides, basocelulares ni queratosis actínicas con nicotinamida 500 mg cada 12 horas durante 12 meses.

Conclusión práctica: no utilizar nicotinamida como estrategia estándar de quimioprevención en trasplantados. La falta de recomendación se debe principalmente a que no se ha demostrado un beneficio clínico claro, no a problemas importantes de toxicidad.

Algoritmo de bolsillo

SituaciónConducta práctica
Inmunocompetente con 2 o más carcinomas previosValorar nicotinamida 500 mg cada 12 horas como medida adicional.
Solo fotodaño o queratosis actínicas, sin cáncer cutáneo previoNo recomendarla de forma sistemática.
Trasplantado de órgano sólidoNo utilizarla rutinariamente; priorizar seguimiento especializado y otras estrategias preventivas.
Paciente que suspende el tratamientoExplicar que el beneficio preventivo no se mantiene después de retirarla.

Lagunas de conocimiento

  • No conocemos bien la duración óptima del tratamiento más allá de 12 meses.
  • No está demostrado que reduzca los carcinomas epidermoides agresivos, las metástasis o la mortalidad.
  • En trasplantados, los datos son conflictivos y se necesitan nuevos ensayos.

Mensaje para recordar

Nicotinamida 500 mg cada 12 horas es una opción sencilla y bien tolerada de prevención secundaria en pacientes inmunocompetentes con dos o más carcinomas epidermoides previos. Puede reducir la aparición de nuevos carcinomas epidermoides mientras se mantiene el tratamiento. No sustituye las medidas habituales y no debe utilizarse de rutina en pacientes trasplantados.

Fuentes principales

  1. Chen AC et al. A Phase 3 Randomized Trial of Nicotinamide for Skin-Cancer Chemoprevention. N Engl J Med. 2015;373:1618-1626. Acceso.
  2. Allen NC et al. Nicotinamide for Skin-Cancer Chemoprevention in Transplant Recipients. N Engl J Med. 2023;388:804-812. Acceso.
  3. Stratigos AJ et al. European consensus-based interdisciplinary guideline for invasive cutaneous squamous cell carcinoma. Part 1: Diagnostics and prevention — Update 2026. Eur J Cancer. 2026. doi:10.1016/j.ejca.2026.116763.

Contenido dirigido a profesionales sanitarios. Individualizar la indicación y mantener siempre la fotoprotección, el tratamiento de las lesiones precursoras y el seguimiento clínico.

miércoles, 15 de julio de 2026

Doctor: no me retire la crema que es lo que mejor me ha ido...

 

Presentación clínica


Fácil. Frecuencia media.

Paciente de 52 años. Desde hace unos ocho meses presenta lesiones faciales que comenzaron como pequeñas pápulas y pústulas.

Había probado distintos tratamientos tópicos, pero solo obtenía alivio transitorio con una crema de clobetasol al 0,05%, inicialmente recetada para un problema en los pies. La aplica diariamente en la cara desde hace tres meses.

A pesar de ello, el cuadro continúa empeorando y se acompaña de una intensa sensación de ardor.




Diagnóstico: dermatitis rosaceiforme inducida por corticoides tópicos o rosácea esteroidea.


Rosácea esteroidea

La aplicación prolongada de corticoides tópicos potentes sobre la cara puede producir un cuadro que imita o empeora una rosácea.

Puede manifestarse con eritema persistente, ardor, flushing, pápulas, pústulas o placas inflamatorias. En algunos pacientes adopta un patrón predominantemente perioral, periocular o perinasal.

El corticoide reduce inicialmente la inflamación y proporciona una mejoría rápida. Sin embargo, con el uso continuado aparecen dependencia, pérdida de eficacia y empeoramiento progresivo.

Idea clave: el alivio inmediato producido por el corticoide puede ocultar que, a medio plazo, está perpetuando y agravando el cuadro.

El círculo de dependencia


1. Mejoría inicial

El corticoide disminuye rápidamente el eritema y la sensación de ardor.

2. Efecto rebote

Al reducirlo o suspenderlo aparecen vasodilatación, ardor y un brote inflamatorio intenso.

3. Reaplicación

El paciente vuelve a utilizarlo para aliviar el rebrote y se establece un ciclo de dependencia.

```

Pistas para reconocerla


Dato clínico Qué orienta
Uso facial de un corticoide potente Es el antecedente fundamental.
Mejoría rápida pero transitoria Favorece que el paciente continúe aplicándolo.
Eritema, pápulas y pústulas Produce un aspecto similar al de la rosácea inflamatoria.
Ardor o escozor intenso Es frecuente, especialmente durante el efecto rebote.
Empeoramiento al suspenderlo Sugiere dependencia y rebote inducidos por el corticoide.

Diagnóstico práctico

Ante un cuadro rosaceiforme facial, siempre hay que preguntar qué productos está aplicando el paciente y en qué zonas fueron prescritos originalmente.


1
Preguntar

Revisar cremas, pomadas y tratamientos utilizados en los últimos meses.

2
Relacionar

Vincular el inicio o empeoramiento con el uso facial del corticoide.

3
Advertir

Explicar que puede existir un empeoramiento transitorio durante la retirada.

```

Manejo

La medida fundamental es retirar el corticoide tópico. Sin embargo, después de un uso prolongado, la suspensión brusca puede provocar un rebrote muy intenso y favorecer que el paciente vuelva a aplicarlo.

Retirada del corticoide

  • Explicar previamente la posibilidad de un efecto rebote.
  • Realizar una retirada gradual cuando el uso haya sido prolongado.
  • Evitar reiniciar el corticoide ante el empeoramiento transitorio.
  • Puede valorarse un inhibidor tópico de la calcineurina como tratamiento puente.

Tratamiento de la inflamación rosaceiforme

  • Metronidazol tópico.
  • Ivermectina tópica.
  • Ácido azelaico tópico.
  • Doxiciclina oral en cuadros moderados o intensos.

Mensaje para recordar

Los corticoides tópicos potentes no deben utilizarse de forma mantenida sobre la cara. Pueden producir una mejoría inicial, pero también dependencia, rebote y una dermatitis rosaceiforme progresivamente más intensa.

Resumen final

  • Causa: aplicación prolongada de corticoides tópicos, especialmente de alta potencia, en el área facial.
  • Clínica: eritema, ardor, flushing, pápulas, pústulas o placas inflamatorias.
  • Pista principal: mejoría transitoria con el corticoide y empeoramiento al suspenderlo.
  • Problema: puede establecerse un ciclo de dependencia y reaplicación.
  • Manejo: retirada del corticoide, información sobre el rebote y tratamiento específico del componente rosaceiforme.

Ante una rosácea que mejora brevemente con corticoides pero después empeora, piensa en una rosácea esteroidea.

Tengo una uña de color verde

Presentación clínica Fácil. Frecuencia media. Caso clínico F.T. es un varón de 48 años que consultaba por otro motivo. Antes de ...